Cocina andalusí a fuego compartido en el Valle de Ricote
Durante el festival Murmullo, que cada otoño llena de música, arte y paisaje los pueblos del Valle de Ricote, la cocina también tuvo su lugar. En octubre se celebraron dos talleres de cocina andalusí dentro de “ÁKALA, a fuego compartido”, el programa de Al Fanar que usa la gastronomía como vía de diálogo intercultural.

El primer taller tuvo lugar el 4 de octubre en Ricote, de la mano de Pedro Rojo, arabista y curador gastronómico. En él se cocinaron platos de la tradición andalusí que siguen presentes en la cocina murciana, como la aletría o los nugados, un dulce muy común en al-Ándalus que hoy se ha extendido por algunos países de Iberoamérica y por las comunidades sefardíes. El segundo, el 10 de octubre en Ulea, lo impartió Natividad Aznar, chef del restaurante Ventorrillo e investigadora de la cocina andalusí, que unió la investigación histórica con una cocina murciana de producto y de memoria a través de distintas ensaladas, alguna tan sorprendente como la de albedo de cidra con bacalao.
El escenario no podía ser más oportuno. El Valle de Ricote conserva la huella de una historia andalusí que sigue viva en sus huertas, en sus acequias y en su manera de comer. Murmullo, con su apuesta por una cultura pausada y ligada al territorio, ofreció el marco ideal para escuchar ese legado.

ÁKALA parte de una idea sencilla: la gastronomía articula lo material (producto local, empleo, acceso a los alimentos) y lo simbólico (memoria, identidad). Mediante acciones colectivas de cocina y talleres, el programa pone en valor el pasado andalusí de la Península y lo conecta con la cocina actual y con la de los vecinos llegados del norte de África. Cocinar juntos permite compartir recetas, pero también historias y una convivencia basada en lo que nos une.




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